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13/07/2013
Estamos leyendo, estamos viendo

ESTAMOS VIENDO, ESTAMOS LEYENDO

 

Una novela que he leído recientemente y que quiero comentar  por algunos motivos que os iré desgranando es “El insólito peregrinaje de Harold Fry” de la británica Rachel Joyce. El planteamiento es curioso, un jubilado Harold que lleva una existencia gris y tranquila, recibe una carta de una antigua compañera de trabajo a la que no ha visto en muchos años y con la que le une una experiencia vital muy intensa. En la carta su amiga le dice que está muy enferma y pasa sus últimos días en una residencia. El caso es que Harold , emocionado,  le escribe una carta de contestación y sale de casa para llevarla al buzón, y algo sucede en su cerebro , alguna conexión difícil de explicar hace que una persona que llevaba tiempo sin moverse del sillón de su casa, que desde hacía años llevaba una existencia falta de ilusión y pasión se ponga en marcha y emprenda un viaje para atravesar toda Inglaterra con el objetivo de llevar esa carta a su amiga y a través de la fe conseguir salvarla.

 Este viaje supone un cambio muy significativo en su vida, por todas las experiencias que le van sucediendo y  por todas las personas a las que va conociendo en este peculiar peregrinaje. El viaje es sobre todo un viaje a su interior y una reconciliación consigo mismo. El viaje de Harold también motiva un cambio importante en la vida de las personas con las que se va encontrando por el camino  y también en la vida de su mujer.

Esto demuestra algo que los expertos  ya saben: es posible cambiar a cualquier edad. Hasta el último día de nuestras vidas estamos programados para cambiar y aprender. El cerebro es una red que se modifica a sí misma y a esto se le llama plasticidad cerebral . Estamos programados para cambiar, pero no siempre lo hacemos, muchas veces elegimos comportamientos rutinarios y rígidos, aunque no nos hagan felices . ¿ Por qué? Puede ser en parte porque en nuestra cultura el cambio no se ve como algo positivo, pero sobre todo porque cambiar exige un esfuerzo.

Sin embargo, como Harold, mientras estamos vivos crecemos y cambiamos, o al menos tenemos capacidad de hacerlo. Dicen los expertos que la vida es como una curva en forma de U, cuando estamos en el punto más arriba de la primera pata es alrededor de los 20 años, en este momento es cuando más felices somos ; el punto de menor felicidad se da en la mitad de la vida, aproximadamente a los 46 años, este es el punto más alto de preocupaciones y tristezas, que coincide con la “crisis” de la mediana edad. Esta crisis podría ser un truco de la naturaleza, por el que nuestro cerebro nos reta para que aprovechemos nuestros recursos y no cesemos de mejorar nuestras circunstancias hasta el final de la vida. Por último, la curva vuelve a subir y alcanza de nuevo un punto de máxima felicidad a eso de los 70 años, en la segunda pata de la U. Y es que si lo haces bien a los 70 años tienes más posibilidades de ser  feliz que a los 30. Así es que no deberíamos tener tanto miedo a envejecer , ya que para muchas personas esta puede ser un etapa plena, llena de sentido y muy feliz.

 






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